diciembre 11, 2008

Lágrimas en la ventana

Adiós. Fue la última palabra que salió de mi boca. Ni siquiera nos tocamos. Sólo lo miré a los ojos y solté esa palabra con pura honestidad de mi parte. Hacía media hora había hecho que me dijera todo lo que quedaba entre nosotros. No hubo la necesidad de decir más. Él forzó un poco más la nota, dijo "hasta pronto", y eso ya no venía al caso. Todo terminó, rápido, con mucho dolor. En el camión se me colapsó el corazón, me cayó una loza en el pecho, no pude respirar, ni gritar, ni soltar lágrimas, quedé suspendido, hecho un nudo de dolor, anulado en todo. Después de tanto esfuerzo, y no quedó nada. Sinceramente, nunca me quiso...

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